... esas ganas de fundirme contigo ...


Te dejo, y con vos quedan mis ganas de acurrucarme.
Siento tus sueños, podría acariciarlos.
Conmigo me traje el calor de la primera caricia de la mañana y la sensación de tu piel de noche.
Te soplo un beso, que sube la escalera, se arrastra por el verde de la alfombra, se trepa en la cama y busca la manera de besarte.

Sin molestarte, sin interrumpirte la paz de la mirada cerrada.